Terapia en tu lengua materna: por qué el idioma en el que hablas cambia lo que sientes

Si vives entre dos idiomas ya lo sospechabas: hay cosas que solo puedes decir en uno. La investigación explica por qué pasa y qué significa para tu proceso en terapia. Incluye guía descargable.

Por Psic. Silverio De La Mora B. · Cofundador de AMORH

Puedes contar tu semana en inglés sin despeinarte. Juntas, correos, lo de siempre. Pero cuando algo duele de verdad, ¿en qué idioma te sale? Esa distancia entre los dos idiomas es justo lo que trabaja la terapia bilingüe: no elegir uno para sentir con claridad, sino usar los dos a tu favor.

Para la mayoría de las personas bilingües la respuesta llega sola: en el idioma de casa. El de los regaños de la infancia y los apodos que nadie más entiende. Eso no es nostalgia. Es un fenómeno documentado por más de veinte años de investigación en psicolingüística, y afecta algo que casi nadie considera al elegir psicólogo/a: el idioma en el que vas a trabajar tu proceso.

En la frontera Tijuana–San Diego la pregunta no es teórica. Aquí hay gente que trabaja en inglés y llora en español. O al revés. La evidencia sobre esto es más sólida de lo que parece, y tiene consecuencias prácticas si estás por empezar terapia.

En este artículo

Abuela y nieto adulto hispanos conversando en la cocina — el idioma de casa donde se aprenden las emociones
Imagen generada con inteligencia artificial con fines ilustrativos.

Las emociones no se traducen

Tu primer idioma no lo aprendiste en un salón. Lo aprendiste en brazos de alguien.

Esa diferencia importa. Las palabras de la lengua materna se grabaron junto con las experiencias que las acompañaron: el tono de voz de tu mamá, el miedo de un castigo. Por eso una grosería en español te pesa y la misma grosería en inglés se siente casi decorativa. El segundo idioma suele aprenderse más tarde, en contextos neutros, y llega al cerebro con menos carga corporal.

Lo curioso es que esto también funciona con los recuerdos. La memoria autobiográfica es sensible al idioma: los recuerdos vividos en español se recuperan con más detalle y más emoción cuando los cuentas en español. Si tu infancia ocurrió en un idioma y tu terapia ocurre en otro, una parte del material llega con el volumen bajado.

Y en terapia, el volumen importa. Gran parte del trabajo clínico consiste en poner en palabras lo que sientes para poder examinarlo. Si las palabras disponibles no tocan la emoción, el proceso avanza, pero por la superficie.

Qué dice la evidencia

Se ha medido en laboratorio, directamente sobre el cuerpo.

La piel reacciona distinto según el idioma. Harris, Ayçiçeği y Gleason (2003) midieron la conductancia de la piel de personas bilingües mientras escuchaban palabras tabú y regaños de la infancia (“¡no toques eso!”) en sus dos idiomas. Las respuestas fisiológicas fueron claramente mayores en la lengua materna. El regaño en el primer idioma activa el cuerpo; en el segundo, apenas.

Los recuerdos tienen idioma. Marian y Neisser (2000) entrevistaron a personas bilingües ruso-inglés y encontraron que recuperaban más recuerdos, y con más viveza, cuando el idioma de la entrevista coincidía con el idioma en que vivieron el evento. A esto se le llama memoria dependiente del idioma.

El cerebro procesa la carga emocional del primer idioma con más intensidad. Un estudio de neuroimagen de 2024 encontró mayor activación ante palabras emocionales en lengua materna en regiones asociadas con memoria episódica y procesamiento afectivo, incluso en personas con dominio alto del segundo idioma (Del Maschio et al., 2024).

Y el dato clínico más directo: un metaanálisis de 76 estudios encontró que las intervenciones psicológicas en la lengua materna del paciente, cuando esta no era el inglés, mostraron el doble del efecto que las realizadas en inglés, su segundo idioma (Griner & Smith, 2006).

La evidencia tiene límites, y conviene decirlos. La edad a la que aprendiste cada idioma y el contexto en que lo hiciste modulan todo lo anterior. Una persona que creció con los dos idiomas desde bebé muestra diferencias mucho menores que quien aprendió el segundo a los veinte (Caldwell-Harris, 2015). No hay regla universal. Hay un patrón, y tu caso puede quedar en cualquier punto del rango.

Cuando la distancia del segundo idioma ayuda

Aquí viene el matiz que suele quedarse fuera: esa “frialdad” del segundo idioma también tiene usos clínicos.

Narrar una experiencia dolorosa en el segundo idioma produce un relato más ordenado y menos abrumador. Para algunas personas, sobre todo al inicio del trabajo con memorias difíciles, esa distancia permite acercarse a material que en lengua materna todavía quema (Caldwell-Harris, 2015; Verkerk et al., 2024). Hay pacientes que lo dicen con todas sus letras: “mi recuperación es en inglés” (Verkerk et al., 2024). Tiene su lógica.

La investigación con clientes multilingües apunta en la misma dirección. En un estudio con 109 personas en terapia, casi dos tercios cambiaban de idioma dentro de la sesión, sobre todo cuando necesitaban expresar una emoción o alcanzar un recuerdo (Rolland, Dewaele & Costa, 2017). Ese salto de idioma era información clínica: aparecía justo donde el relato pesaba más.

El problema es estructural: muchos de esos clientes reportaron que nunca pudieron hablar de sus idiomas con su terapeuta, porque el terapeuta solo hablaba uno. En Estados Unidos, apenas el 5.5% de los psicólogos puede atender en español (APA, 2018), con casi uno de cada cinco habitantes de origen hispano. En el condado de San Diego, dos de cada tres personas que hablan un idioma distinto al inglés en casa hablan español. La demanda existe. La oferta bilingüe, no tanto.

Cómo usar tus dos idiomas a tu favor

No necesitas esperar a la primera sesión. Puedes empezar por conocer tu propio mapa.

Detecta en qué idioma vive cada cosa. Durante una semana, observa: ¿en qué idioma te enojas en el tráfico? ¿En cuál sueñas? Cada respuesta es un dato tuyo.

Prueba el mismo recuerdo en los dos idiomas. Elige un recuerdo significativo y nárralo en voz alta primero en un idioma y luego en el otro. Nota cuánto detalle aparece en cada versión y qué tanto se mueve algo adentro. La diferencia que encuentres es exactamente lo que describe la investigación de este artículo.

En terapia, pon el tema sobre la mesa. Lo que sueles hacer: adaptarte al idioma del terapeuta y dejar fuera lo que no se traduce. Lo que podrías hacer: preguntar desde la valoración inicial si puedes cambiar de idioma a media sesión, decir una frase en inglés cuando el español no alcanza, o al revés. Con un/a terapeuta bilingüe eso no interrumpe el proceso. Lo alimenta.

Nota tus propios cambios de idioma. Si a media conversación difícil te pasas al segundo idioma, pregúntate qué estabas por decir. Ese salto suele marcar el punto exacto donde algo pesa.

Mujer hispana en sesión de terapia en línea por videollamada desde casa, con laptop y luz cálida en tonos morados
Imagen generada con inteligencia artificial con fines ilustrativos.

Qué NO significa esto

No significa que la terapia en tu segundo idioma “no funcione”. Funciona, y para ciertos objetivos la distancia del segundo idioma es incluso preferible. El punto es que el idioma es una variable del tratamiento, no un accidente.

No significa que debas hablar un español “puro” o un inglés perfecto. El spanglish en sesión no es un error a corregir. Cada cambio de código trae información sobre dónde vive lo que sientes.

No significa que tengas dos personalidades. Sentirte distinto/a al hablar cada idioma es un efecto normal del contexto en que los aprendiste, no un trastorno.

No significa lo mismo para todos. Si creciste con ambos idiomas a la vez, es probable que las diferencias sean pequeñas. El patrón descrito aplica sobre todo a quienes aprendieron el segundo idioma después de la infancia.

Cómo se integra en el trabajo clínico de AMORH

En AMORH trabajamos con un modelo terapéutico propio, el MTPA, que organiza el proceso en tres fases con objetivos observables y un marco integrativo que combina recursos de ACT, DBT y TCC. El equipo es bilingüe. Eso cambia cosas concretas.

En sesión, puedes hablar en español, en inglés o en la mezcla que te salga. No necesitas anunciarlo ni pedir permiso. Para nosotros/as el cambio de idioma es material clínico: dónde cambias y con qué tema, eso se trabaja.

El chat psicoterapéutico entre sesiones, que forma parte del modelo desde la primera fase, funciona igual: escribes en el idioma en el que ese día pesan las cosas. Y en la valoración inicial sin costo puedes plantear directamente en qué idioma quieres arrancar tu proceso. Tú decides si continuar, y en qué lengua.

Atendemos por videollamada a adultos en México, con atención presencial limitada en Tijuana.

Si creciste entre dos idiomas, no tienes que elegir uno para entenderte. Un proceso clínico serio puede recibirlos a los dos. Eso también es encuadre.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor tomar terapia en español o en inglés si soy bilingüe?

Depende de tu historia con cada idioma. La evidencia indica que la lengua de la infancia da acceso más directo a emociones y recuerdos tempranos, mientras que el segundo idioma ofrece distancia útil para temas que abruman. La opción con más rango es un proceso bilingüe, donde el idioma se elige según el material de cada sesión y no según las limitaciones del terapeuta.

¿Puedo cambiar de idioma a mitad de una sesión de terapia?

Sí, y con un/a terapeuta bilingüe ese cambio se aprovecha en lugar de perderse. La investigación con clientes multilingües muestra que los cambios de idioma dentro de la sesión suelen ocurrir justo al tocar emociones o recuerdos difíciles de traducir. Suelen señalar material relevante para el proceso.

¿Por qué me cuesta más llorar o enojarme cuando hablo en inglés?

Porque el segundo idioma suele aprenderse en contextos con poca carga emocional, y las palabras quedan grabadas con menos respuesta corporal. Estudios de conductancia de la piel muestran reacciones fisiológicas menores ante palabras emocionales en el segundo idioma. No es frialdad tuya. Es la historia de cómo llegó ese idioma a tu vida.


Recurso descargable

Preparamos una guía práctica en PDF para que armes tu propio mapa de idiomas antes de empezar (o retomar) terapia:

  • El inventario “¿en qué idioma vive?”: 12 preguntas para ubicar dónde guardas enojo, cariño, infancia y pérdidas.
  • El ejercicio del recuerdo en dos idiomas, paso a paso.
  • Qué plantear sobre el idioma en tu primera sesión (3 frases listas para usar).

Referencias

  1. Caldwell-Harris, C. L. (2015). Emotionality differences between a native and foreign language: Theoretical implications. Current Directions in Psychological Science, 24(3), 214–219. https://doi.org/10.1177/0963721414566268
  2. Costa, B., & Dewaele, J.-M. (2014). Psychotherapy across languages: Beliefs, attitudes and practices of monolingual and multilingual therapists with their multilingual patients. Counselling and Psychotherapy Research, 14(3). https://doi.org/10.1080/14733145.2013.838338
  3. Del Maschio, N., Sulpizio, S., Bellini, C., Del Mauro, G., Giannachi, M., et al. (2024). Neurocognitive mechanisms of emotional interference in native and foreign languages: Evidence from proficient bilinguals. Frontiers in Behavioral Neuroscience, 18, 1392005. https://doi.org/10.3389/fnbeh.2024.1392005
  4. Griner, D., & Smith, T. B. (2006). Culturally adapted mental health interventions: A meta-analytic review. Psychotherapy: Theory, Research, Practice, Training, 43(4), 531–548. https://doi.org/10.1037/0033-3204.43.4.531
  5. Harris, C. L., Ayçiçeği, A., & Gleason, J. B. (2003). Taboo words and reprimands elicit greater autonomic reactivity in a first language than in a second language. Applied Psycholinguistics, 24(4), 561–579. https://doi.org/10.1017/S0142716403000286
  6. Marian, V., & Neisser, U. (2000). Language-dependent recall of autobiographical memories. Journal of Experimental Psychology: General, 129(3), 361–368. https://doi.org/10.1037/0096-3445.129.3.361
  7. Rolland, L., Dewaele, J.-M., & Costa, B. (2017). Multilingualism and psychotherapy: Exploring multilingual clients’ experiences of language practices in psychotherapy. International Journal of Multilingualism, 14(1), 69–85. https://doi.org/10.1080/14790718.2017.1259009
  8. Verkerk, L., et al. (2024). ‘My recovery is in English’: Clients’ language choices in multilingual psychotherapy. Counselling and Psychotherapy Research. https://doi.org/10.1002/capr.12769
  9. American Psychological Association. (2018, junio). Spanish-speaking psychologists in demand. Monitor on Psychology, 49(6). https://www.apa.org/monitor/2018/06/spanish-speaking
  10. County of San Diego, Health & Human Services Agency. Language spoken at home (datos de la American Community Survey). https://www.sandiegocounty.gov/content/dam/sdc/hhsa/programs/phs/CHS/CHS_Maps/5_Language%20Spoken%20at%20Home_FINAL.pdf

Las imágenes ilustrativas de este artículo fueron generadas con inteligencia artificial.

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