Hay mujeres que recuerdan el nacimiento de su hijo o su hija con ternura. Y hay mujeres que lo recuerdan con un nudo en el estómago. No por el dolor físico, que se olvida. Por cómo las trataron.
Un grito en mitad de una contracción. Un procedimiento sin que nadie explicara nada. Una mano que entra al cuerpo sin pedir permiso. Un comentario sobre el peso, sobre cuántos hijos ya tiene, sobre por qué no aguanta.
Eso tiene nombre: se llama violencia obstétrica, y su efecto en la salud mental de la mujer está documentado. Durante años se naturalizó tanto que muchas mujeres ni siquiera sabían que lo que vivieron tenía por qué doler así.
Una psicóloga que inició su carrera clínica en AMORH dedicó su tesis de maestría a estudiarla. En este artículo te contamos qué encontró, qué dice la evidencia internacional y por qué este tema, que parece de hospitales y no de consultorios de salud mental, llega de lleno a nuestro trabajo.
En este artículo
- Qué es la violencia obstétrica
- Una investigación que se publicó desde AMORH
- Qué encontró el estudio
- La huella de la violencia obstétrica en la salud mental
- Qué NO es la violencia obstétrica
- Cómo lo acompañamos en AMORH
- Preguntas frecuentes
- Una guía para ponerlo en palabras
Qué es la violencia obstétrica
La violencia obstétrica es el maltrato hacia la mujer durante el embarazo, el parto o el puerperio por parte del personal de salud. Ocurre por acción o por omisión.
Toma muchas formas. Puede ser verbal: insultos, burlas, regaños, comentarios sobre el cuerpo o la sexualidad. Puede ser física: tactos repetidos por varias personas, procedimientos sin consentimiento, cesáreas o episiotomías que no se explican ni se autorizan. Y puede ser institucional: que falte personal, que falte equipo, que el sistema trate a la persona como un trámite y no como alguien.
La Organización Mundial de la Salud lo dijo desde 1985: el parto no es una enfermedad. Atenderlo como si lo fuera, con prisa y sin trato digno, abre la puerta al maltrato. La atención centrada en la mujer es lo contrario: informar, pedir permiso, acompañar.
En México el tema dejó de ser invisible. En 2017, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación General 31/2017 sobre violencia obstétrica en el sistema nacional de salud. No es un problema marginal. Es un problema documentado.
Para entenderlo desde la mirada de derechos, este programa de Televisión Pública lo explica con claridad:
Una investigación que se publicó desde AMORH
La Psic. Lizette Flores R. formó parte de AMORH de 2019 a 2022. Inició su carrera clínica con nosotros y su formación como psicóloga la construyó dentro del modelo de tratamiento psicoterapéutico de AMORH, acompañando pacientes adultos paso a paso. Hoy ejerce en su ciudad natal, Ensenada, donde abrió su propia práctica privada.
Llegó con una investigación ya hecha. Para su maestría en salud pública había elegido un tema difícil: ¿qué piensa el personal de enfermería sobre el maltrato a la mujer en el parto? La pregunta tiene filo. La mayoría de los estudios miran a médicos y ginecólogos. Pocos miran a quien pasa más horas al lado de la mujer durante el trabajo de parto: enfermería.
El trabajo de campo ya estaba levantado cuando se integró al equipo. Lo que hizo desde AMORH fue afinar el manuscrito hasta publicarlo. Salió en Frontera Norte, revista del Colegio de la Frontera Norte, en 2022, firmado junto a tres coautoras: Bertha Margarita Viñas Velázquez, Sandra Treviño-Siller y Julieta Yadira Islas-Limón.


Hay un detalle en la portada de esa publicación que nos toca de cerca. La afiliación institucional de Lizette, impresa junto a su nombre, dice: Apoyo Multidisciplinario de Orientación a la Realización Humana (AMORH) A. C., México. Firmó su investigación como parte de esta casa. Puedes comprobarlo en la primera página del PDF.
Vale la pena detenerse en un nombre. Bertha Margarita Viñas Velázquez ha sido asesora de AMORH desde los inicios de la organización, y mentora de quien escribe estas líneas. Que aparezca como coautora de esta tesis no es casualidad. Habla de una manera de formar psicólogas: con rigor, con investigación y con acompañamiento cercano.
Así trabajó el estudio:
- 23 entrevistas a personal de enfermería (19 mujeres y 4 hombres) de cinco hospitales públicos de Baja California.
- Realizadas entre octubre de 2018 y abril de 2019.
- Estudio cualitativo con enfoque de análisis del discurso. El análisis de las transcripciones se apoyó en el software Atlas.Ti 6.2.
- Avalado por el Comité de Bioética de la Facultad de Medicina y Psicología de la UABC, con consentimiento informado y anonimato.
Puedes leer la investigación completa, de acceso abierto, en español y en inglés:
- Leer el artículo en español (PDF) →
- Read the article in English (PDF) →
- Versión en línea: scielo.org.mx
Qué encontró el estudio
El hallazgo más contundente es también el más incómodo. Todas las personas entrevistadas reportaron casos de violencia obstétrica. Ninguna dijo no haberla visto.
La forma más frecuente fue la violencia verbal. Insultos por el dolor, por el número de hijos, por el aspecto físico. A una paciente con obesidad mórbida la llamaron “ballena” y bromearon con que haría falta un arpón para anestesiarla. Ella lloró. Palabras que se quedan.
La violencia física apareció en procedimientos hechos sin consentimiento: anticonceptivos colocados sin avisar, oxitocina, cesáreas y episiotomías que nadie explicó. Y tactos vaginales repetidos por varias personas, vividos por las mujeres como una intrusión.
El estudio también nombró los factores institucionales detrás del maltrato:
- Saturación de pacientes y falta de personal.
- Agotamiento y estrés del equipo de salud.
- Falta de material y de equipo médico.
- Desconocimiento de la norma oficial mexicana (NOM-007) y de las recomendaciones de la OMS.
- Recortes de presupuesto a fin de año, cuando faltan hasta los insumos básicos.
El dato regional pone el tamaño del problema en perspectiva. Según el INEGI (2017), en Baja California 34.8% de las mujeres reportó haber vivido algún tipo de maltrato en su último parto. Entre mujeres indígenas, la cifra sube al 40%. Y la entidad tiene una de las razones de mortalidad materna más altas del país.
La huella en la salud mental
Aquí es donde este tema deja el hospital y entra a nuestro consultorio.
Lo que pasa en el parto no se queda en el parto. La evidencia internacional muestra que la violencia obstétrica se asocia con dos cuadros que vemos en consulta: la depresión posparto y el trastorno de estrés postraumático ligado al nacimiento.
Una revisión sistemática reciente reunió los estudios sobre el tema. Las cifras varían mucho entre investigaciones, así que conviene leerlas con cautela: la depresión posparto se reporta en rangos amplios, y el estrés postraumático posparto también, dependiendo de cómo se mida. Lo que sí es consistente es la dirección: a mayor maltrato, mayor riesgo. La revisión identifica la violencia física, la verbal y la psicoafectiva como factores de riesgo, sin señalar a una como la más determinante. También aparecen la pérdida de autonomía durante el parto y procedimientos como la maniobra de Kristeller o el parto instrumental.


¿Cómo se ve esto meses después? Una mujer que evita hablar del parto. Que tiene imágenes intrusivas de ese día. Que se siente lejana de su bebé. Que carga una culpa que no le toca. A veces ni ella conecta lo que siente con lo que vivió.
La otra cara también está documentada. Cuando la atención es respetuosa, cuando hay información y acompañamiento, el riesgo de estrés postraumático y de depresión posparto baja. El trato digno no es un lujo. Es prevención en salud mental.
Qué NO es la violencia obstétrica
Hay confusiones frecuentes que conviene aclarar.
No es lo mismo que un parto con complicaciones. Una emergencia médica real, atendida con información y respeto, no es violencia. La violencia está en el trato, no en el riesgo.
No es siempre intencional. Buena parte nace del agotamiento, de la falta de personal y del desconocimiento de la norma. Eso no la justifica. Pero entender la causa ayuda a cambiarla.
No es culpa de la mujer. Ni por su peso, ni por sus decisiones, ni por “no aguantar”. Nada de eso autoriza el maltrato.
No es un reclamo contra el personal de salud. Enfermería y medicina trabajan muchas veces en condiciones imposibles. Nombrar el problema es el primer paso para mejorar el sistema, no para señalar personas.
Cómo lo acompañamos en AMORH
En AMORH atendemos a personas adultas, y el parto traumático llega a consulta más seguido de lo que se cree. A veces la mujer pide ayuda por ansiedad o por tristeza posparto, sin saber que la raíz está en cómo la trataron ese día.
Nuestro modelo de tratamiento psicoterapéutico trabaja en fases, con un marco integrativo. Primero, una valoración inicial sin costo para entender qué pasó y qué necesitas. Luego, un encuadre claro y objetivos observables: procesar el recuerdo, bajar la activación del estrés postraumático, reconstruir el vínculo con tu bebé si se vio afectado, soltar la culpa que no te corresponde.
El seguimiento es continuo. No se trata de revivir el parto una y otra vez, sino de darle un lugar para que deje de doler como el primer día. Tú decides el ritmo. Tú decides si continuar.
Lo que viviste no fue tu culpa. La salud mental materna empieza antes de lo que suele pensarse, en cómo te trataron el día del nacimiento, y ese recuerdo se puede trabajar aunque hayan pasado años. No tienes que cargarlo en silencio mientras tanto. Para eso existe el acompañamiento clínico.
Preguntas frecuentes
¿La violencia obstétrica puede causar depresión posparto o estrés postraumático?
La evidencia muestra una asociación clara entre el maltrato en el parto y dos cuadros: la depresión posparto y el estrés postraumático ligado al nacimiento. La violencia física, la verbal y la psicoafectiva aparecen como factores de riesgo. No toda mujer que vive maltrato desarrolla un trastorno, pero el riesgo aumenta. Si meses después del parto sigues con imágenes intrusivas, evitación, tristeza profunda o distancia con tu bebé, vale la pena una valoración con un profesional de salud mental.
Mi parto fue hace años. ¿Sigue teniendo sentido pedir ayuda?
Sí. El estrés postraumático y la depresión asociada al parto pueden activarse incluso tiempo después, y el recuerdo puede seguir doliendo años más tarde. El trabajo clínico no depende de que el hecho sea reciente. Procesar una experiencia antigua es posible y suele aliviar síntomas que la persona ya daba por normales.
¿Cómo sé si lo que viví fue violencia obstétrica o una complicación médica normal?
La diferencia está en el trato, no en el riesgo. Una emergencia real, atendida con información y respeto, no es violencia. Lo es cuando hubo insultos, procedimientos sin tu consentimiento, burlas o abandono. Si tienes dudas, ponerlo en palabras con un profesional ayuda a ordenar lo que pasó y a decidir qué hacer con ello.
Una guía para ponerlo en palabras
Preparamos una guía breve en PDF, pensada como hoja imprimible de una página: qué es la violencia obstétrica, una lista para marcar lo que reconozcas de tu experiencia y las señales de que conviene pedir ayuda. Marcar casillas no diagnostica nada. Sirve para ordenar lo que pasó y decidir, con calma, qué hacer con ello.
Si necesitas atención inmediata o estás en riesgo, marca 911 o la Línea de la Vida al 800 911 2000, disponible las 24 horas. Si la angustia aparece en el posparto, no esperes a que “se pase sola”: pedir ayuda a tiempo protege a la madre y al bebé.
Referencias
- Flores-Romero, L., Viñas Velázquez, B. M., Treviño-Siller, S., & Islas-Limón, J. Y. (2022). Obstetric Violence in Childbirth Care in Baja California: Nursing Personnel Perceptions. Frontera Norte, 34, e2243. https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2243
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2017). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016. INEGI.
- Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). (2017). Recomendación General 31/2017 sobre la violencia obstétrica en el Sistema Nacional de Salud. CNDH México.
- Silva-Fernandez, C. S., de la Calle, M., Arribas, S. M., Garrosa, E., & Ramiro-Cortijo, D. (2023). Factors Associated with Obstetric Violence Implicated in the Development of Postpartum Depression and Post-Traumatic Stress Disorder: A Systematic Review. Nursing Reports, 13(4), 1553–1576. https://doi.org/10.3390/nursrep13040130
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2014). Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud. OMS.
Las imágenes ilustrativas de este artículo, en caso de incluirse, se generan con inteligencia artificial.




