fbpx

AMORH

Hablar de amor no solo implica cuestiones románticas, fantasías y  nubes rosas. Hablar de amor implica un reconocimiento de lo que realmente sentimos y en ocasiones es doloroso, no porque el amor duela, sino porque las expectativas y la ilusión e ideales que creamos con la otra persona nunca aparecieron o si existieron ahora ya desaparecieron.

Eso que mencionamos anteriormente son algunas de las causas que nos llevan a depender. La constante espera de cambio de la otra persona, la creencia de que en el fondo… a veces muyyyy en el fooondoooo son lo que queremos de compañera/o, pero resulta que ese fondo es tan profundo y tan oscuro que no podemos llegar a verlo, pero igual que en los mitos nos los explican, nos los detallan y llegamos a creer que existen.

Con ello logramos justificar cada insatisfacción, cada falta de respeto, cada humillación… porque en el fondo podemos creer que vivimos para corroborar ese mito, para demostrarnos que eso que estamos esperando será tan fantástico que habrá valido la pena la espera, las humillaciones, el dolor emocional, la insatisfacción.

Es posible también que se piense que la inversión de tiempo, los cambios logrados en la otra persona (ejemplo: que si antes aventaba cosas, ahora ya no las avienta, ahora solo las golpea y grita o si antes se emborrachaba y me pegaba y ahora solo se va y se gasta el dinero), esos “cambios” que se reconocen en la otra persona se atribuyen a nuestra compañía en la vida de la otra o el otro y que vengan ideas como “esque tanto que me ha costado” “tanto que hemos batallado” “tanto que le he aguantado”… todo eso puede ser la justificación ideal a la pareja dependiente.

Ser dependiente no es malo solo es una dependencia afectiva, en donde se vive para, por y alrededor de la otra persona, con el único fin de complacer, o mínimo con el fin de evitar que muestre lo peor de sí misma/o ante otras personas y que me juzguen por estar con esa persona, a lo cual se le atribuye en ocasiones la separación de las amistades, familia, etc.

Amar es permitirse ser, contribuir al crecimiento mutuo, aceptar las características “negativas” de cada una/o, sin justificarlos o defenderlos en nuestra mente, sino aceptarlos y que no causen conflicto interno.

Amar es continuar siendo dueña/o de tu vida y ser capaz de compartirla con alguien mas que te respete, que se comunique, que te acepte y tu hacer lo mismo por esa persona.

El amor no tiene miedo, porque si la otra persona no me ama me tengo a mi misma/o para continuar adelante, porque puedo amar de nuevo a quien si me corresponde, porque puedo comprender que esa persona no me ama y es mejor darle libertad en lugar de exigirle que me ame o hacerla dependiente de mi.

 

Es como decir: “Te amo, por eso te dejo que decidas lo mejor para ti, que disfrutes de lo que decidas y de ello aprendas y crezcas y si lo compartes conmigo seré feliz, si no,  también seré feliz sabiendo que haces lo que decides mejor para ti y podré disfrutar de lejos, tus éxitos y tu felicidad, porque eso es lo único que deseo. Porque te amo. No te mentire, no te dire que no duele, pero me aseguraré que eso no te detenga, ni ami tampoco, porque deseo lo mismo para mi, porque sé que si no es mutuo el amor no brindará fruto y una sola fuente de energía no es suficiente para mantener vivo el amor. Y no deseo vivir en una fantasía ni depender de ti”.